Una persona con suerte no es aquella que se encuentra con una moneda en la calle, ni que le haya tocado un tocadiscos en una rifa. Una persona con suerte es aquella que pueda ver a Pinky o a Duna por las mañanas diciéndote buenos días o que se vayan a la puerta de la calle para saludarte cuando llegues a casa, o que te pidan caricias a cualquier hora o que les des su pienso cuando sea su hora de comer sin la necesidad de mirar el reloj, ¡¡¡¡Eso si que es tener suerte!!!!!.
Yo soy afortunada de conocerlas y de poder compartir este corto periodo de tiempo hasta que una persona quiera para sí esa suerte. Si pinky es cariñosa, Duna lo duplica. Si Duna la gusta ronronear, Pinky la supera. Gatitas más cariñosas no las he visto nunca y sé muy bien que te llenará tu vida.